
Esos ojos tranquilos retratan a quien fue un escritor sosegado y sin estridencias. Una larga carrera dedicada a la literatura, el periodismo y a la docencia ha concluido
serenamente.
Delibes escribió algunos de esos libros que hacen historia, pero historia personal:
El camino abrió mi adolescencia como lectora,
Cinco horas con Mario prologó mi acceso a la Universidad,
Los santos inocentes educó parte de mi conciencia histórica y social... y tantas otras a tantos otros.
Heredamos de Miguel
Delibes su castellano deliciosamente sobrio y fluido (mimado por el académico "e"), su amor por el campo, su paisaje, sus gentes, por su Castilla vieja y austera, sus historias con corazón, su "llaneza" en definitiva para afrontar premios y olvidos, alegrías y sufrimientos, vida y eternidad.
El mejor
Delibes es el que queda escrito, el que sobrevive.